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carretes Aunque parezca innecesario decirlo, lo primero es decidir si vamos a trabajar en color o en blanco y negro. Los colores darán una imagen que se ceñirá a la realidad, sin embargo, el blanco y negro puede producir imágenes de carácter subjetivo y gran poder visual. La elección es completamente personal.

A mí, personalmente, me encanta el color para imágenes de paisajes, flores, fauna y retratos en dónde el colorido sea importante (como en moda y retratos de niños). El blanco y negro es mi elección siempre que deseo experimentar o busco fuerza gráfica para las formas. Pero no existe ninguna regla, pues una misma imagen puede decir mucho tanto en colores como en b/n. Prueba sino a pasar una foto en color que te atraiga a b/n (podrás hacerlo fácilmente con un programa de retoque fotográfico), ¿cuál prefieres?

La cualidad más importante a tener en cuenta una vez seleccionada la forma en que trabajaremos es la sensibilidad de la película así como la finura de su grano. La sensibilidad viene indicada en la caja mediante la escala ISO. A mayor número ISO más sensible será la emulsión (más rápida), pero el grano será mayor. A menor número ISO menos sensible será la emulsión (más lenta), pero el grano será muy fino.

La elección dependerá del trabajo a realizar. Si lo que buscamos son detalles y texturas al máximo, necesitaremos una película con el grano más fino posible, pero tendremos que trabajar con velocidades lentas debido a su menor sensibilidad o con fuentes de luz potentes (en caso de trabajar en estudio). Si hemos de fotografiar objetos en movimiento necesitaremos una película rápida para poder trabajar a velocidades altas de obturación, pero en decrimento el grano será más visible y, por contra, perderemos detalles y texturas, aunque las películas de hoy día están dando un resultado magnífico con emulsiones rápidas.

Será fundamental a la hora de realizar nuestras imágenes el encontrar un equilibrio entre grano y sensibilidad, lo cual no nos será difícil de encontrar gracias a la variedad de películas existentes en el mercado.

Las películas lentas (hasta 64 ISO) tienen como principal inconveniente las limitaciones en velocidad de obturación que imponen al fotógrafo, pero si vas a fotografiar objetos, paisajes, naturaleza, paisajes nocturno o imágenes que no necesiten de velocidades altas... ésta es la sensibilidad ideal.

Las películas de sensibilidad media (entre 100 y 200 ISO) combinan una imagen nítida y saturada con velocidades medio/altas de uso. Es ideal cuando no sabes qué te puedes encontrar, o sencillamente quieres hacer fotos generales, bodas, vacaciones...

Las películas de sensibilidad alta (de 400 a 800 ISO) ofrecen buenas posibilidades en situaciones en las que la luz escasee, fotografía deportiva, fotoperiodismo, animales en movimiento o para crear una atmósfera especial. Admiten un forzado bastante amplio.

Películas ultrarápidas (de 1.000 ISO en adelante). El evidente grano de estas emulsiones las hace incompatible con aquellos sujetos/objetos que requieran nitidez, definición y saturación. Ofrece posibilidades en situaciones de luz escasa, pero no así para foto nocturna como podría parecer. Están especialmente indicadas para el uso con tele-objetivos extremos, conciertos y efectos creativos.

Otra importante elección es entre negativo o diapositiva. Si lo que deseas es que la película registre los colores tal cual con precisión, deberás hacer uso de las diapositivas, sobre todo de aquellas que llevan el apellido PRO o están diseñadas para uso profesional. Obtendrás colores saturados y brillantes, y gran ductilidad con el uso de filtro, pero por contra son más difíciles de usar y a penas permiten errores por parte del fotógrafo.

Por otro lado, está la película negativa. Son fáciles de usar, admiten una gran latitud, su menor contraste posibilita corregir algunos errores al positivar. En contra, no obtendremos colores tan puros, correctos y saturados como las diapositivas.

Como hemos mencionado el término latitud de exposición, vamos a aclarar dicho término. Una diferencia muy importante entre diapositivas y negativos es precisamente esto, la capacidad que posee una película para ser expuesta o subexpuesta un determinado margen de diafragmas. Cuanto mayor sea la latitud de exposición, menor será el margen de error al seleccionar el diafragma correcto, pues aunque nos equivoquemos, la película se "tragará" la imagen con resultados aceptables.

Otro concepto esencial es el de temperatura de color, es decir, la gama de tonalidades del espectro luminoso que se mide en grados kelvin. Es por esto que existen en el mercado emulsiones equilibradas para distintas fuentes de luz (las cuales poseen por supuesto una temperatura de color dispar). Aunque en una película de negativo puede ser subsanado mediante un filtraje al positivar, en las diapositivas no es posible arreglos a posteriori, aunque en el momento de obtener la imagen puede corregirse mediante el uso del filtro adecuado, pero esto tiene el inconveniente que perderemos luz, lo que puede ser crítico en interiores, en dónde no siempre la cantidad de luz es la deseable. Los filtros de corrección a usar son:

Cuando las condiciones lumínicas no son las requeridas, podemos forzar la película. Esto consiste en seleccionar en el display correspondiente una sensibilidad superior a la que realmente posee la emulsión. Por supuesto, tendremos que tener esto en cuenta a la hora del revelado del negativo, para compensar el forzado. Para conocer las capacidades de tu película preferida, refiérete a las instrucciones contenidas en la caja.

Si aún deseas transgredir más las normas, prueba a realizar el denominado "cruce de procesos". Consiste en revelar emulsión negativa con líquidos de diapositiva y diapositiva con química de negativo. Con esto lograremos colores extraños, chillones y llamativos... pero un consejo, no experimentes con una película que sea para ti importante, pues una vez realizado no existe vuelta a atrás, y quizás no te gusten los resultados.

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