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Apuntes > Fotografía>Retoque de las Copias

La primera consideración a tener en cuenta se refiere a la evaluación de la copia de prueba. Ella nos permitirá detectar los defectos y las zonas a retocar.

Limpieza

Antes de comenzar, quiero hacer una indicación sobre uno de los elementos de las ampliadoras, el porta negativos: No conviene aquellos que hagan pasar la tira de negativos entre dos cristales, pues habrá que tener en cuenta que estos dos cristales representan cuatro superficies a mantener tan inmaculadamente limpias y libres de polvo o pelusas durante la proyección. La razón por la cual algunos fabricantes ofrecen sus porta negativos con guías de cristal estriba en que conceden una importancia preponderante al mantenimiento del plano de proyección. Esta razón tiene un peso obvio, aunque podemos obtener el mismo resultado usando buenas ópticas y diafragmando todo lo que la densidad del negativo permita. Vale la pena prescindir de los cristales-guía en el porta negativos si ello nos ahorra horas de retoque y gasto inútil de papel de copia.

Los defectos más evidentes que pueda presentar un negativo suelen detectarse en la simple proyección del fotograma sobre la marginadora. Procederemos de la siguiente manera:

Las partículas o pelusas que hubiera adheridas a la película se harán ahora visibles. De hallarlas, extrae el porta negativos de la ampliadora y a la luz rasante de la abertura, comprueba si las partículas están simplemente adheridas o embebidas en la emulsión. Pasa un pincel de los que tienen perilla de aire con cuidado por la superficie del negativo que corresponda.

Una vez hecha la limpieza, vuelve a insertar el negativo en el porta negativos y examina nuevamente la proyección del fotograma, las partículas que sigan detectándose en los mismos lugares estarán, desgraciadamente, embebidas en la emulsión y nada podremos hacer por ahora sin riesgo de dañar seriamente la emulsión.

El pincelado habrá hecho desaparecer las pelusas y partículas adheridas al respaldo de la película (la parte brillante del negativo). De no ser así, al menos únicamente sobre esta superficie, podremos intervenir con menos riesgo, pudiéndose eliminar cualquier partícula o pelusa e incluso los residuos calcáreos con una gamuza limpia muy ligeramente humedecida.

Un negativo sin defectos puede ser expuesto sobre cualquier clase de papel, por contra, un negativo que presente algún defecto en la proyección de inspección es preferible exponerlo en papel baritado semi-mate o mate, ya que el papel RC (plastificado) ofrece una superficie sobre la que el retoque resulta mucho más difícil, además, que se notaría mucho más el retoque si utilizamos papel brillante. Igualmente, si tenemos intención de preservar por mucho tiempo y/o exhibir la copia, es recomendable la utilización de los papeles baritados. El papel RC no tiene garantizados más de cincuenta años de conservación en condiciones de almacenamiento normales, en exhibición bajo condiciones calóricas o lumínicas extremas, se reduce dramáticamente esta edad.

Si el negativo presenta excesivos rayados, suciedad, etc., deberemos plantearnos si realmente merecerá la pena tantas horas de retoque para positivar la imagen.

De cualquier forma, el abordar un trabajo a modo de práctica sobre negativos que hayan dado un número extremo de ralladuras, suciedad, grasa o polvo adheridos, etc., nos ayudará a sacar conclusiones muy prácticas para posteriores trabajos de retoque, realiza al menos una práctica de esas características.

Para librar de suciedad o grasa adherida al negativo, sumerge la tira (o si sólo afecta a un fotograma, recorta y trata únicamente dicho fotograma) en una batea con abundante agua limpia, calentada a unos 24ºC. Vierte unas gotas de detergente de buena calidad y agita la superficie hasta conseguir una espuma jabonosa. Con mucha suavidad, pasa el pulgar e índice a lo largo de la tira tratando de eliminar la grasa que contengan. La suciedad suele ser mucho más fácil de eliminar con este tratamiento, siendo la grasa con algún contenido ácido (la procedente de huellas dactilares) la más persistente, y a veces, imposible de eliminar del todo. Extrae la tira de la solución y dale un baño de agua aclaradora, dejándola secar en un ambiente adecuado y limpio de polvo, lastrándola con una pinza.

La tira ya seca habrá quedado libre de una buena parte de sus suciedades (las permanentes estarán embebidas en la emulsión, habrán "mordido" en la propia película o gelatina por tratarse de compuestos ácidos) y nos ofrecerá ralladuras casi con total seguridad.

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